CritiQueen en… Insomnio, eres malo

Marein Martin Dan / Openphoto.net


Tengo sueño. No lo podéis ver pero estoy bostezando una y otra vez. Tengo muchísimo sueño. Aix, hasta se me humedecen los ojos de tanto bostezar. Son las 7 de la tarde y me iría a dormir ya. ¡Qué sueño! No bosteces, que bostezo. Eh, de verdad, me muero de sueño porque ayer me quedé viendo la televisión hasta las 2 de la mañana pero es que encima después me entró un insomnio terrible. TE-RRI-BLE.

Hay veces que no dormir está genial y hasta sienta bien. Esas noches de copas y amigos, una charla entretenida o una buena noche de pasión son siempre argumentos bien recibidos para no pegar ojo y ¡oye, qué te quiten lo bailado! Sin embargo hay otros días que simplemente no puedes dormir. Da igual que la noche anterior hayas dormido 10 horas y que no tengas ningún miedo o preocupación para no dormir. Es como si tu mente no supiera como coño conciliar el sueño. Tu cerebro no le hace caso a tu cansado cuerpo y es incapaz de relajarse. Hay noches en las que descansar es todo un logro. Maldito insomnio.

Cuando no puedes dormir sin motivo aparente los segundos se convierten en horas interminables y empiezas a hacer lo típico de empezar a contar. Y no funciona. Decides contar ovejitas y hasta te las imaginas saltando y todo. Y no funciona. Decides contar del 100 al 1. Y no funciona porque además te confundes y al rato empiezas a sumar números en vez de restarlos. Te pones la televisión, y resulta que hasta la teletienda es entretenida. Y no funciona. ¡Ajá! Te pones a leer. Y no funciona.

Nada funciona porque es tu cabeza la que no puede dejar de pensar en las mierdas cotidianas de tu vida. Cuando no puedes conciliar el sueño empiezas a pensar en muchísimas cosas. Los pensamientos son tan rápidos que no te da tiempo a pensar en nada en concreto. Es una lucha constante entre tu mente pensante y tu mente diciendo “deberías dormirte ya”.

Lo peor para mí de no poder dormir es cuando parpadeas, porque estás tan cansado que hasta parpadear te cansa. Cada abrir y cerrar de ojos retruena en tu cráneo como si fuera el eco del TIC-TAC de un reloj viejuno. TIC-TAC, TIC-TAC, TIC-TAC, sientes las horas a oscuras pasar. TIC-TAC, TIC-TAC, TIC-TAC, te va carcomiendo la fatiga por no poder dormir. TIC-TAC, TIC-TAC, TIC-TAC, hasta te empieza a angustiar tu pulso acelerado. TIC-TAC, TIC-TAC, TIC-TAC, cambias de postura mil veces. TIC-TAC, TIC-TAC, TIC-TAC, cierras los ojos y finges estar dormido.

La mente es inmensamente rara. Y si no quiere dormir significa que no quiere dormir. No desesperéis porque os voy a contar un truco infalible y súper natural para poder dormir como un bebé siempre. Cuando lo sepáis nunca más volveréis a sufrir insomnio. Os garantizo que es 100% efectivo. ¿Listos?

El caso es que cuando estés tumbado…

ZZzzzzZZzzzzZZZzzz

 

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