#FreeKesha: increíble que sigan ocurriendo estas cosas


Allá por 2014, la superstar Lady Gaga confesó en un programa de radio que había sido violada por un productor musical. Fue por una canción contenida en su último disco por aquel entonces cuya letra hablaba de aquello. Ella tenía 19 años y acabó haciendo algo que no quería con alguien que le sacaba 20 años y que se encontraba en una situación de ventaja. No se entró en detalles, y fue todo bastante elegante, pero conmocionó a un país. De hecho, desde entonces Gaga la lucha contra las violaciones, sobre todo desde que han aumentado en los campus universitarios norteamericanos.

#FreeEveryWoman #FreeEveryMan #FreeKesha

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Pues bien, todo el mundo no ha podido evitar rememorar aquella historia cuando Kesha ha perdido el juicio por abuso sexual contra su productor Dr. Luke. Ella reclamaba poder liberarse del contrato que le ata a grabar 6 discos más con la persona que supuestamente la violó. Y muchos han sido los famosos que bajo el hashtag #freeKesha han mostrado su apoyo. Desde la propia Gaga hasta Taylor Swift, que ha donado 250.000 dólares para ayudar a la cantante de Tik Tok con las costas del juicio.

Free Kesha

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In this new theme im going to post some vines of Kesha #freekesha

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No entiendo como este tipo de cosas siguen pasando en el s.XXI. Tanto Kesha como Gaga eran dos chicas de apenas 19 años que luchaban por el sueño americano pop, aquel en el que te conviertes en una estrella y llenas estadios, repleto de flashes, purpurina y fans pidiendo autógrafos. Y todos nos quedamos con el oropel y los ritmos discotequeros sin ver más allá. Olvidamos que son chicas de apenas 18 años arrojadas a un mundo en el que todos pelean por el éxito y muchos van a tratar de aprovecharse por el camino.

Con esto no quiero decir que el mundo del espectáculo sea malo ni mucho menos. Cómo en todas partes hay gente buena y gente mala. Yo misma me he pasado entrevistas de trabajo de una hora con un cerdo mirándome las tetas y humedeciéndose los labios. Pero creo que una chica de 19 años no está preparada para tratar con un mundo que por pura inocencia aún no conoce. Un mundo en el que hoy te quiere todo el mundo y mañana tu imagen es protagonista de una carnicería en la portada de algún tabloide amarillista. En el que todos quieren un trozo de pastel y te aconsejarán persiguiendo tus propios intereses.

Por eso Britney Spears acabó rapándose la cabeza antes de entrar en rehabilitación. Por eso Demi Lovato tuvo que ingresar en una clínica. Por eso algunas simplemente desaparecen. Viven demasiado y muy intenso en poco tiempo. Sólo sobreviven aquellas cuyo entorno protegió, aquellas que fueron capaces de tomar las decisiones adecuadas. Aquellas que fueron capaces de superar lo malo y no perder el norte.

Y en medio de esta selva viven escondidos algunas sabandijas de la vieja escuela. Aquella época en la que las mujeres éramos algo así como ese complemento que mola tener colado del brazo, esa muñeca hinchable que ha venido a este mundo para darte placer y traer a tus hijos al mundo. ¿Quieres triunfar? Arrodíllate, porque yo soy tu señor y yo decido tu futuro. Y luego vuelven a su casa a cenar con su familia sin ningún tipo de culpabilidad. Porque eso que acaba de hacer no está mal, eso que acaba de hacer es su derecho porque es poderoso. Y así el mundo se llenó de Dr Luke y de Bill Crosby y de otros muchos de su calaña que se esconden en el mundo de los negocios, del deporte o incluso del supermercado de tu esquina, destrozando los sueños de chicas que acaban de empezar a volar.

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