Mujeres musulmanas de hoy, ¿con o sin velo?

Anissa y Yusra, de izquierda a derecha.


“Me noto más observada desde que llevo el velo”,  indica Yusra Garrich, una joven de 20 años que hace poco decidió ponerse el velo de las mujeres musulmanas o hiyab; su prima Anissa Kabrane de 22 años también es musulmana pero según afirma aún no está preparada para ponerse esta prenda de ropa tan criticada por la sociedad no-musulmana.

¿Es imprescindible ponerse el velo para ser una buena practicante del islam?

Yusra, estudiante de International Business en la Universidad de Barcelona, es una chica española de origen marroquí, de sonrisa fácil y con unos profundos ojos negros que suelen mostrar su joven inocencia.

Anissa, nacida en Marruecos y residente en España desde los tres años, estudia un grado superior de dietética y nutrición a la vez que trabaja como camarera en un restaurante de la capital catalana.

La mayor de las primas tiene un aura “muy hippie” que la pequeña no tarda en destacar.

Yusra, que sí cubre su cabeza con el hiyab, apunta no haberse sentido discriminada por su religión al menos “de momento”, pero sí que afirma haber sido discriminada por sus orígenes: “Han habido los típicos insultos cuando era más de pequeña”.

Anissa, que hasta la fecha sigue sin usar el hiyab salvo para rezar o estar en la mezquita, responde con un rotundo “sí a las dos” y reflexiona sobre como en muchas ocasiones las personas “lo hacen sin darse cuenta” porque “el rol de la sociedad (española) les hace pensar o ser de una forma” que a ella le puede ofender sin que ellos se den cuenta.

“Al hablar sobre mi religión –detalla la mayor de las primas- dicen cosas que a mí me molestan. Relacionan mucho la religión con el terrorismo, con todo lo que ven por las noticias. También lo relacionan con machismo y te lo dicen como si fuera así, sin darte lugar a dudas”.

El Islam le dio a la mujer muchos derechos que hasta su aparición no tenía. Como el derecho a herencia, el divorcio o el derecho a la educación. Además la palabra de la mujer tiene más valor que la del hombre sobre las acusaciones”, asegura Yusra.

Según reconoce Anissa, al hablar del islam con personas no practicantes de esta religión una de las preguntas que más le han hecho es: “¿Y no te obligan a ponerte el velo?”.

El hiyab para los no-musulmanes es visto en general con mucho escepticismo y suele relacionarse con términos como obligación, sumisión, machismo y menos precio a la mujer.

“¿Pero por qué tendrían que obligarme mis padres a llevar el velo? –se pregunta la estudiante del grado superior de dietética y nutrición-. Ningún miembro de mi familia ha obligado a una mujer a llevar el hiyab y no conozco a ninguna amiga a la que sus padres le hayan obligado a ponérselo. Se lo ponen porque quieren”.

Para la menor de las primas, que decidió llevar el hiyab en su vida pública y privada, “la religión y la decisión propia son compatibles” pero se lamenta de que por lo general la sociedad española no sea capaz de ver más allá de una prenda de ropa.

“¿Pero por qué tendrían que obligarme mis padres a llevar el velo?”

“Lo que significa literalmente la palabra hiyab literalmente es ‘cubrir’– continúa Yusra-. Cuando este término se lleva a la religión involucra muchas cosas y no solo el velo o la forma de vestir, significa que tú tienes que adaptar el hiyab a tu forma de ser y ser más modesta en la forma de vestir, pensar, hablar o en la forma en la que te relaciones con los demás”.

Para la presidenta de la Asociación de Mujeres Musulmanas Bidaya, Hajar Samidi, “velo islámico es una definición occidentalizada”, mientras que hiyab o velo de las mujeres musulmanas sí que serían términos correctos a la hora de hablar sobre esta prenda de ropa.

“Hiyab es un término muy amplio y sensible pero no es algo universal”, reconoce Hajar, una de las mujeres musulmanas más activas en Euskadi en la lucha contra  la islamofobia.

La presidenta de Bidaya asegura que el uso del hiyab no implica un tipo o color de ropa determinado, sino que ello depende del país en el que esté la mujer practicante.

@inayahc has the best palazzo pants 🙌🏻 Comfy and modest! #hijabfashion #muslimahapparelthings #chichijab A photo posted by Sarah Dimani (@saraahdii) on

Por ejemplo, el velo de las mujeres musulmanas en Europa se complementa con ropa holgada o larga, y toda musulmana está en su derecho de comprar ropa en cualquier establecimiento occidental siempre y cuando elija un atuendo recatado.

“Vistes con castidad según donde vives, cada vestimenta se adapta a la cultura y al entorno” de donde estás, reivindica Hajar.

Según explica la activista contra la islamofobia, el Corán o libro sagrado del Islam no indica ni el momento ni la edad concreta a la que las mujeres musulmanas tienen que empezar a usar el hiyab.

El uso de esta prenda de ropa es una “obligación religiosa” pero también existen excepciones para no ponérselo, como por ejemplo si una mujer va a sufrir o será perjudicada de alguna manera por usar el hiyab puede elegir no ponérselo.

“Hay sabios que dicen que si usar el hiyab te genera dificultades una puede priorizar”, detalla la activista vasca, que también argumenta que “siempre hay que elegir la opción que sea más fácil para el creyente siempre y cuando no vaya en contra de la religión”.

El velo de las mujeres musulmanas es uno de los pilares fundamentales de esta religión pero no llevarlo en la vida pública “no es malo”, ya que según revela Hajar “cada persona rinde cuentas a Dios y no a la sociedad” y poder medir el nivel de religiosidad de una persona no es posible.

Yusra es la menor de tres hermanos, su hermana mayor no lleva el hiyab y su hermano no práctica el Islam.

Por este motivo, la estudiante de la Universidad de Barcelona destaca que nadie en su casa le ha obligado nunca a usar el hiyab, y recalca que su padre no está de acuerdo con que ella haya decidido cubrirse la cabeza porque alega que es española y que llevarlo le entrañará problemas.

“El Corán no dice explícitamente que hay que ponerse un pañuelo sobre la cabeza”

“He nacido musulmana pero me han enseñado un islam muy básico y cuando cumplí los 18 años empecé a informarme por mi cuenta sobre la religión. Casi dos años después decidí llevar el pañuelo islámico”, indica la estudiante de International Business.

Antes de cumplir los 18 años Yusra nunca se había planteado que llevar el velo musulmán “era un medio requisito de la religión musulmana” y afirma que “el Corán no dice explícitamente que hay que ponerse un pañuelo sobre la cabeza” sino que dice que hay que cubrir ciertas partes del cuerpo.

Según explica la más joven de las primas, las mujeres musulmanas tienen que llevar “la cara y las manos” al descubierto, pero también aclara que cada uno sigue las reglas “como puede”.

Anissa, a diferencia de su prima, sí que recibió una educación más completa sobre el islam  y sus padres siempre le dijeron que “era mejor” llevar el hiyab, aunque nunca le han obligado a que lo haga.

“Cuando era adolescente nunca tuve contacto con la religión, solo la tenía en casa y solo ellos me hablaban de la religión –expresa la mayor de las primas-. Cuando creí me empecé a preguntar si quiera seguir siendo musulmana o no, y fue ahí cuando empecé a relacionarme más con chicas musulmanas”.

Dos jóvenes se besa en Marruecos, lugar donde están mal vistas las muestras de cariño en público. Imagen: elconfidencial.com

Dos jóvenes se besa en Marruecos, lugar donde están mal vistas las muestras de cariño en público. Imagen: elconfidencial.com

Ambas coinciden en que “a veces la religión que te enseñan tus padres es muy cultural”, es decir, la educación que han recibido sobre el islam ha cruzado la delgada línea que separa la cultura y la religión de un país.

“Si en Marruecos está mal visto que la mujer haga una cosa u otra, (los padres) te lo dicen de forma que tú piensas que es por el islam y no es así, es porque esos pensamientos forman parte de la cultura marroquí”, reivindica la estudiante del grado superior de dietética y nutrición.

“Antes relacionaba el islam con el machismo, es decir, pensaba lo mismo que piensan aquí”, puntualiza Anissa, mientras que Yusra (que ha asentido con la cabeza a los comentarios de su prima) comenta que nadie les había explicado la “diferencia entre la cultura marroquí y el islam”.

Por eso pensaba que no quería ese islam para mí. Cuando me informé vi que todo eso no era verdad y empecé a practicar la religión”, precisa la mayor de las primas, que también defiende su postura de no llevar el hiyab porque la forma en la que ella viste no se ajustan a los criterios de recato que señala el Corán.

“¿De verdad crees eso? Eso sería lo ideal. ¿De verdad crees que no puedes llevar el velo por llevar tejanos?”, le interrumpe Yusra alegando que ella lleva unos pantalones que dejan ver sus tobillos.

Anissa y Yusra, de izquierda a derecha.

Anissa y Yusra, de izquierda a derecha.

Las primas empiezan a comparar sus atuendos y su debate acaba cuando Anissa le dice a Yusra que no le ve sentido a llevar el pelo tapado para luego ir “toda sexy” (haciendo referencia a los vaqueros ajustados que lleva en ese momento).

“Creo que tampoco llevo el velo por el trabajo, no me imagino llevar velo y encontrar trabajo.   No me imagino buscando trabajo con el velo y que sea fácil, creo que la gente pensaría ‘puff’”, considera la mayor de las primas.

La presidenta de la Bidaya, afirma que una de las razones por las que las mujeres musulmanas de España no se ponen el hiyab es para “evitar problemas en sus trabajos o en otros entornos”.

En opinión de Hajar, el hiyab cubre parte de la intimidad de la mujer musulmana y un trabajo no debería obligar a ninguna mujer a quitarse parte de su identidad.

La activista contra la islamofobia aconseja ante situaciones de presión laboral para quitarse el hiyab: “pelearlo o buscar otro trabajo”.

“Se deben vencer muchos prejuicios instalados entre los no-musulmanes para llegar a una verdadera integración laboral de la mujer religiosa muslima (musulmana) que desarrolla sus actividades en el seno de la sociedad civil, casándose, criando a sus hijos, estudiando, trabajando, etc. portando su alfareme o hiyab”, menciona el ‘Informe anual 2014’ sobre el seguimiento de la situación del ciudadano musulmán y de la islamofobia en España.

El documento, elaborado por el Observatorio Andalusí, entidad perteneciente a la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE), reclama integración laboral y social para todas las personas independientemente de su religión u orígenes.

Estas mujeres “son rechazadas en puestos de trabajo cara al público, quedando relegadas a las trastiendas, almacenes, cocinas, talleres, etc. y sin posibilidad de ascenso aunque sobradamente preparadas”, profundiza el estudio.

“Igual que la sociedad piensa que quitándonos ropa nos liberamos, la gente tiene que respetar que llevando otro tipo de ropa la mujer sigue siendo libre, porque al final nos imponen no llevar un pañuelo y eso es una opresión diferente”, reivindica Yusra.

quitar hiyab

Otras de las razones por las que la estudiante del grado superior de dietética y nutrición no se pone el hiyab es porque le gusta llevar el pelo suelto y que la gente lo vea: “No es que me vea súper fea con el velo, pero no me veo tan guapa como sin él”.

Me pondré el hiyab más adelante, pero me falta quitarme la vergüenza y el miedo a no sentirme aceptada. Tengo la sensación de que si me pongo el velo ahora mucha gente de mi entorno dejaría de estar a mi lado”, medita en voz alta Anissa.

Yusra, que ha estado atenta a las razones por las que su prima no se pone el hiyab, le dice que ella ha pasado por lo mismo y le aconseja que se aleje de las personas con una mentalidad cerrada “porque no te ven como persona, lo único que ven es el velo”.

laizquierdadiario.com

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  • Pregunta (P): ¿Te has planteado no ponerte el hiyab nunca?
  • Anissa (A): No. Me veo con él en un futuro.
  • Yusra (Y): Antes de que llevara el velo y antes de los 18 años yo pensaba que nunca iba a llevarlo.
  • A: Yo también. ¡Es que ni me imaginaba con velo!

“El pañuelo no te define, no te hace más musulmana. Lo que te define es tu interior y tú interior solo lo sabes tú”

  • P: ¿Yusra, te podrías dejar de poner el velo o llevarlo solo ocasionalmente?
  • Y: Depende. Si me lo dejara de poner para siempre no me sentiría bien conmigo misma. Creo que todo depende del porqué debería dejar de llevarlo. Un buen porqué sería verme desesperada por no encontrar un trabajo en España, sino creo que me iría. En principio no me lo quiero quitar. Llevar velo es un esfuerzo que haces porque quieres.

“El pañuelo no te define, no te hace más musulmana. Lo que te define es tu interior y tú interior solo lo sabes tú”, defiende Yusra, que tampoco ve mal que una mujer musulmana practicante no lleve el hiyab aunque sí reconoce que seguro que esa mujer “lo tiene en mente”, como en el caso de su prima.

Población musulmana en España

“¿Cómo puede ser que haya tanta gente aquí marroquí o musulmana y que la sociedad sepa tan poco sobre el islam?”, reflexiona Anissa.

La mayor de las primas tiene la impresión de que “hay un motón de población musulmana, aquí en Barcelona por ejemplo” y  comenta que cree que en toda España puede haber hasta un 20% de población musulmana.

Las caras de las primas muestran una gran sorpresa al ser informadas de que según el “Estudio demográfico de la población musulmana 2015”, elaborado por el Observatorio Andalusí del UCIDE, la población musulmana en España es del 4%.

datos ucide

Fuente: “Estudio demográfico de la población musulmana 2015”.

Este porcentaje contrasta con los del Pew Forum on Religion & Public Life que estimaban que en la España del 2010 el 2,3% de la población sería de religión musulmana, mientras que en 2020 y 2030 la población musulmana en España será de un 3,3% y un 3,7%, respectivamente.

Imagen: pewforum.org

Imagen: pewforum.org

Para la presidenta de la asociación de mujeres musulmanas Bidaya, hay unos dos millones de musulmanes en España pero no es posible saber el número exacto porque por lo general los recuentos se miden por número de nombres musulmanes y no se tienen en cuenta a las personas conversas o nacionalizadas.

“Puedes pertenecer a una cultura, pero… ¿Puedes pertenecer a un país?

  • P: ¿Sois de dónde vivís?
  • Y: Sí… O simplemente eres y ya está.
  • A: Yo digo que soy de Marruecos. Me siendo una marroquí que vive en España.
  • Y le pregunta a A: ¿Y no te has sentido como que no perteneces a ningún sitio a pesar de tus orígenes?
  • A: A veces sí.
  • Y: Por ejemplo, en mi caso, al nacer en España pero ser marroquí como que no pertenezco a ningún sitio al 100%. En Marruecos no te aceptan porque vienes del extranjero, vienes de Europa y encima porque no hablas árabe. Y en España porque eres diferente, porque vienes de Marruecos. Nadie te acepta. Por eso yo digo que no creo en las nacionalidades, en ese sentimiento de pertenecer a un sitio. Creo que puedes pertenecer a una cultura, pero… ¿Puedes pertenecer a un país? Anissa, yo creo que tú te sientes más identificada con la cultura marroquí que con Marruecos, ¿no?
  • A: No sé, pero es verdad que cuando voy a Marruecos me siento muy española y a veces pienso “¡qué marroquís son todos!” (se ríe intensamente). Me siento como una intrusa y cuando estoy en Barcelona me siento muy marroquí. Es una locura, pero creo que en general me siento más marroquí que española por la cultura y por la religión más que por la nacionalidad (española) que tengo. También creo las personas musulmanas que han nacido aquí pueden sentirse más españolas.
  • Y: Yo creo que no.

Islamofobia en España 

Según el informe ‘Islamofobia en España 2015’, elaborado por la Plataforma Ciudadana Contra la Islamofobia (PCCI), durante el año pasado hubo 278 casos de islamofobia.

Durante 2014 el número de casos de islamofobia fue de 49, pero lo que el incremento a 278 casos en 2015 supone un aumento del 567,35% respecto a 2014.

Fuente: ‘Islamofobia en España 2015’.

Fuente: ‘Islamofobia en España 2015’.

Los meses en los que hubo más incidentes fueron enero (25,2%) y noviembre (12,1%), fechas que coinciden con los atentados a la revista Charlie Hebdo (7 de enero) y con los atentados de París (13 de noviembre).

Barcelona, Madrid y Valencia son las ciudades donde más incidentes de islamofobia se produjeron con un 28%, 14,4% y 11,4%, respectivamente.

tipo casos

Fuente: ‘Islamofobia en España 2015’.

Existe una islamofobia de género cuyos 59 casos de 2015 han afectado a más de 199 mujeres musulmanas, puntualiza el informe del PCCI.

Según el documento, en septiembre de 2015 la islamofobia se convirtió en el principal delito de odio en España, ya que los informes policiales y del Ministerio del Interior que se hicieron públicos a través del periódico ‘El País’ indicando que “los ataques contra el Islam y contra los musulmanes representan el 40% de los delitos de odio registrados por la policía”.

El estudio indica también que “los terribles atentados perpetuados durante 2015 por grupos terroristas que dicen actuar en defensa del Islam y de los musulmanes” solo han provocado la muerte de personas inocentes y el “fortalecimiento de grupos nazis y de partidos políticos de extrema derecha” que han incrementado y agravado la islamofobia “considerablemente”.

Fuente: ‘Islamofobia en España 2015’.

Fuente: ‘Islamofobia en España 2015’.

“Un año más los musulmanes han sido comparados con terroristas, pedófilos, asesinos y delincuentes comunes, sin ningún tipo de pudor” y se ha desencadenado en España “un notable incremento de la hostilidad hacia los musulmanes, principalmente hacia las mujeres con pañuelo, por ser más identificables y más vulnerables”, denuncia el informe.

En el documento de la PCCI se describen los 278 casos de islamofobia que la entidad recibió en 2015 y cabe destacar que muchos de los incidentes que recibieron no están incluidos en el estudio porque “muchas víctimas tienen temor a aparecer públicamente en un informe de estas características”.

El Daesh y la imagen de la mujer 

Para la expansión del califato del grupo terrorista Daesh los hombres han usado a las mujeres como amas de casa, madres de futuros guerreros extremistas o como objetos sexuales para sus campos de batalla.

Otro papel que en los últimos años ha ganado peso para las mujeres afines al Daesh es la de captar nuevas esposas para los integrantes del grupo terrorista.

Actualmente, según informa el diario ABC, los terroristas han empezado a entrenar a las mujeres para que atenten contra occidente.

La razón principal para este cambio es que un atentado terrorista perpetuado por mujeres tendría un mayor impacto en la sociedad occidental e incluso serían más sencillos de llevar a cabo porque los registros que se les hace a las mujeres musulmanas no pueden ser realizados por hombres y porque además sus vestimentas pueden esconder armas o explosivos con mayor facilidad.

A Yusra le sorprende este nuevo papel que las mujeres están desarrollando dentro del Daesh, ya que la imagen que el califato extremista da de las mujeres es de sumisión total.

En opinión de Anissa, el Daesh está formado por un grupo “muy inteligente” de personas que ocupan los principales cargos de mando y que reclutan a personas en riesgo de exclusión a las que “comen la cabeza para hacer con ellos lo que quieran”.

“No deberíamos tener que condenar todos los atentados”

Ambas están de acuerdo en que el Daesh no representa al Islam y que la imagen que ellos quieren dar de las mujeres no es la realidad de todas las mujeres musulmanas, en especial de las que viven en occidente como ellas.

“Creo que quieren una guerra entre países y el pueblo sufre las consecuencias. Al igual que se está creando un odio hacia el islam, la gente musulmana está creando un odio hacia la gente no musulmana. Tenemos que conocernos más entre nosotros”, afirma la mayor de las primas.

Para la estudiante de Internacional Business es “importante” que los musulmanes condenen los actos de terrorismo que perpetua el Daesh porque “manchan” la imagen de los todos musulmanes.

“No deberíamos tener que condenar todos los atentados”, reclama su prima mayor, que alega que ella es una persona normal y corriente, y que ve injusto tener que defender continuamente su religión cuando lo que hacen los terroristas no tiene nada que ver con el islam.

Simplemente mujeres 

Ibtihaj Muhammad, la primera mujer deportista con hiyab que participará como integrante del equipo de EEUU en los próximos Juegos Olímpicos; Zakia Belkhiri, famosa por hacerse fotografías delante de un grupo contrario al Islam; Malala Yousafzai, famosa activista y ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2014; o las blogueras Aishah Amin, Sarah Dimani o Habiba da Silva son solo algunas de las mujeres con hiyab que inundan la prensa y las redes sociales.

Pero también hay mujeres que aunque no lo parezca también son musulmanas practicantes y no llevan el hiyab, es el caso de Samina Baig, la mujer musulmana más joven en haber escalado el Monte Everest; Zaha Hadid, famosa arquitecta a nivel mundial y recientemente fallecida; o Sharmeen Obaid Chinoy, periodista, activista, cineasta y ganadora de dos Óscar.

“La sociedad ha de entender que no llevar velo o no ir tapada no significa ser más libre que la mujer que va tapada. Tú eres libre y a partir de allí puedes decidir ponerte un velo, un burka, un pantalón corto enseñando el culo o ir como te dé la gana”, concluye Anissa.

No hace falta ser famosa, activistas, bloguera, youtuber o instagramer para ser una mujer musulmana y moderna, porque estas mujeres con o sin velo están cada día más integradas en las sociedad a las que pertenecen y seguirán levantando la voz tan fuerte como lo hacen Yusra y Anissa cuando hablan con orgullo sobre ser musulmanas.

1 Comentario en Mujeres musulmanas de hoy, ¿con o sin velo?

  1. Me encanta! Gracias!!

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