Sobrevivir al holocausto y a lo que vino después


Hay vidas que merecen y deben ser contadas. Primo Levi tuvo la fortuna de poder contar la suya, de mantenerse con vida lo suficiente como para poder narrarnos después el horror que vivió.

Levi era italiano, pero también judío, su oficio era el de químico, pero en los años 40 comienza a complicarse la cosa en Italia para los judíos…hasta el punto de ser deportado. Fue a parar directamente al peor de los campos de concentración. Durante 10 meses consiguió mantenerse con vida en Auschwitz hasta la llegada del ejército rojo que consiguió liberar el Lager de la ocupación nazi.

Fue un “afortunado”, suena raro pero la suerte estaba de su lado. Durante su estancia en el Lager no enfermó, mantenerse sano en esas condiciones era casi imposible. La falta de alimentos, el contagio de enfermedades y la arbitrariedad de los asesinatos por parte de los nazis vaticinaban una corta estancia en el campo de concentración. Que como él matiza en su libro “Vivir para Contar” en un principio se trataba de un campo de trabajo, después simplemente era un campo para morir.

Entrada al campo de Auschwitz

Entrada al campo de Auschwitz

“El trabajo os hará libres”, era el cartel que podías encontrar a la entrada de Auschwitz. Levi razona y da vueltas a este significado, un trabajo que mata…la muerte es entonces la libertad.

Así que desde Kamikaze te vamos a recomendar “Vivir para Contar”, la historia de una vida. Un libro que agrupa diferentes textos del autor. Levi se convirtió después del holocausto en un testimonio clave del horror, una perspectiva desde el interior de la muerte y la posterior necesidad de contarlo, de que no caiga en el olvido, de que jamás vuelva a pasar. Porque si olvidamos caemos en la tentación de creer que nunca ha pasado.

¿Qué puedes encontrar en este libro?

Un relato en primera persona, un superviviente que no tiene odio, que no habla con rencor, pero que tampoco intenta comprender porque para ello habría que dar la vuelta a todo pensamiento humano.

La necesidad del recuerdo: se trata de una obligación, para que no se repita jamás algo como el exterminio nazi.

La huelga de la moral: un concepto que resulta más que acertado en un período donde se practicaban atrocidades que hoy no podemos siquiera concebir.

La negación del holocausto: los hay, alemanes, no alemanes, eruditos incluso que insistían en afirmar que todo eran montajes, acusando al pueblo judío de victimista.

La verdad y la mentira, los ganadores y los perdedores. Una de las frases que más me impactó y me dejó pensando durante un buen rato. El tema del holocausto siempre te toca la fibra, pero nunca me lo había planteado de esta manera. En un fragmento del libro cuenta, que un soldado alemán decía:

“No importa cómo termine esta guerra, la guerra contra vosotros la hemos ganado nosotros, ninguno de vosotros quedará para dar testimonio, pero incluso si alguno logra escapar, el mundo no le creerá”

Quemaron casi todo, intentaron reducir a cenizas los Lager y, por supuesto, toda la documentación. Aseguraban que las fotos de la época estaban trucadas, que nunca sucedió nada de lo que Primo Levi nos narra.

Quitarte la vida, la libertad, la humanidad…y después de todo, también la verdad. Esta recopilación de textos de Levi termina siendo un relato desgarrador sin pretenderlo, sin necesidad de describir la dureza del holocausto con pelos y señales. Es la necesidad de decir: “mundo, que esto sí que sucedió, aunque lo nieguen mil veces, seguimos aquí para contarlo”.

 

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